Abogacía: en dónde está la industria con respecto a la IA
Primera versión.
En dónde está la abogacía con respecto a la IA
A octubre de 2026, la mayoría de los estudios jurídicos ya usa IA para primeros borradores, revisión de documentos e investigación. En la encuesta 2026 de la International Legal Technology Association (ILTA), una entidad que reúne al personal de tecnología de los estudios, el 94% de más de 500 estudios asociados, en su mayoría de Estados Unidos, dijo que usa IA generativa o que la está probando. Y las reglas de la profesión ya coinciden en una sola respuesta: el abogado que firma revisa lo que produce la herramienta y responde por eso. La herramienta cambió quién hace la primera pasada; quién responde lo sigue definiendo la firma.
El uso ya es habitual. En una encuesta de Clio de mayo de 2026, cerca de tres de cada cuatro abogados independientes (los que ejercen solos) y estudios chicos de Estados Unidos usaban IA en su trabajo jurídico. Clio es el software de gestión que usan muchos estudios chicos: el sistema donde se llevan los casos, los documentos y la facturación. Pero menos de un tercio vio crecer sus ingresos gracias a la IA, y la propia Clio lo atribuye a la facturación por hora: el tiempo que se ahorra se traduce en menos horas para cobrar. En Brasil pasa algo parecido: la OAB-SP, el colegio de abogados de San Pablo, informó en marzo de 2026 que el 77% de los abogados de esa jurisdicción usa IA con frecuencia.
Dos cosas siguen siendo promesas: una herramienta que lleve un asunto sola, de la recepción del caso a la presentación, y la prueba de que el ahorro le llega al cliente o al estudio. No encontramos ninguna evaluación independiente de los modelos más nuevos de los grandes laboratorios de IA aplicados a trabajo jurídico real, así que las cifras de precisión que circulan son las de los proveedores.
Qué cambió desde agosto
California convirtió en ley el deber de verificar. El gobernador Gavin Newsom firmó la SB 574 el 30 de septiembre de 2026. Es la primera ley estatal de Estados Unidos sobre cómo usan los abogados la IA generativa, y rige desde el 1 de enero de 2027 (Bloomberg Law, 30 de septiembre). Quien presente un escrito ante un tribunal de California tiene que verificar en persona cada cita y declarar cuándo usó IA generativa para redactarlo. Tampoco puede cargar información confidencial de clientes en herramientas de IA de acceso abierto; las de uso exclusivo del estudio siguen permitidas (alerta a clientes de Ropes & Gray, octubre de 2026). En nuestra nota Sector legal: California fija reglas para la IA en los escritos y los asistentes llegan a los estudios chicos contamos qué cambia en el trabajo diario.
El regulador inglés dejó de recomendar y empezó a advertir. El 17 de agosto de 2026, la Solicitors Regulation Authority (SRA), que habilita a los solicitors (abogados) de Inglaterra y Gales, publicó un aviso formal sobre el mal uso de la IA, después de recibir en un año 42 denuncias de posible mala conducta vinculada con IA (SRA, 17 de agosto). Días después, el tribunal disciplinario de la profesión le quitó la matrícula a un abogado, y con ella el derecho a ejercer, por usar en su propia defensa precedentes inventados por IA (Legal Futures; Legal Cheek, septiembre de 2026).
Los laboratorios de IA se acercaron a los estudios. El 17 de septiembre, OpenAI lanzó Astra for Law, una versión de su modelo GPT-6 Astra armada sobre un índice de jurisprudencia de Estados Unidos. La vende solo por invitación, a grandes estudios estadounidenses, y no publicó el precio (SiliconANGLE, 17 de septiembre). Para los estudios chicos, la novedad más cercana llegó el 23 de septiembre: 8am, la empresa detrás del sistema de gestión MyCase, lanzó un conector que permite que el asistente Claude lea los registros que el estudio tiene en esa plataforma, respetando los permisos ya configurados (8am, 23 de septiembre).
Las buenas prácticas, hoy
La verificación es un paso con nombre y apellido. Antes de presentar un escrito, alguien abre la fuente de cada cita, y en la carpeta del caso queda anotado quién lo hizo. La Corte Suprema de Florida lo convirtió en regla para todo el estado desde el 15 de junio de 2026: quien firma un escrito certifica que cada precedente que cita existe y está bien citado. La norma reemplaza las órdenes que dictaba cada juez por su cuenta (Jones Day, junio de 2026). En España, el consejo nacional de la abogacía fijó el mismo criterio en una circular de abril de 2026 y les recomienda a los estudios dejar constancia de cuándo y por qué usaron IA (Abogacía Española, 10 de abril).
Los datos de los clientes van solo a herramientas con contrato. En febrero de 2026, dos tribunales federales de Estados Unidos fallaron en sentidos opuestos. Un juez de Nueva York decidió que las conversaciones de un acusado con un chatbot (asistente conversacional) de consumo no estaban cubiertas por el secreto profesional, de modo que la contraparte podía pedirlas. Un tribunal de Michigan, en cambio, protegió los prompts (las instrucciones escritas) que le había dado a ChatGPT un demandante que litigaba sin abogado (Orrick, marzo de 2026).
En los honorarios es donde los estudios chicos dejan plata sin cobrar. Los grandes estudios de Estados Unidos subieron más de 7% sus tarifas por hora en el segundo trimestre de 2026 (Thomson Reuters Institute, Law Firm Financial Index). Y según la encuesta de Thomson Reuters a profesionales del derecho de junio de 2026, la mayoría de los estudios no había cambiado su forma de cobrar para reflejar la IA. Lo que funciona es un honorario fijo para los asuntos de rutina, donde lo que se paga es la verificación y la firma final. Es lo que Era Haus planteó en Where the Work Goes When AI Makes It Cheap.
Algunos grandes estudios ya están rearmando la formación de sus abogados alrededor de la IA. Desde septiembre de 2026, la oficina de Sidley Austin en Londres incluye una rotación obligatoria en IA para todos sus abogados en formación (Legal Cheek, septiembre de 2026).
Qué hacen los estudios y sus clientes
El 23 de abril de 2026, Freshfields, el estudio fundado en Londres, firmó un acuerdo plurianual con Anthropic para darles a sus 5.700 empleados el asistente de esa empresa y desarrollar juntos herramientas legales (Freshfields, abril de 2026). Morgan & Morgan, el estudio de daños personales más grande de Estados Unidos, anunció el 14 de septiembre que va a invertir al menos US$1000 millones en IA a lo largo de diez años. A partir de fines de 2027 planea licenciarles a otros estudios MX2, su plataforma propia, que extrae información de historias clínicas y redacta documentos (Bloomberg Law, septiembre de 2026).
Los clientes también arman sus propias herramientas. El 8 de octubre, AT&T nombró a su unidad legal interna, LegalEdge, socio de diseño de las herramientas legales de OpenAI. La unidad nació en enero para absorber trabajo que AT&T antes mandaba a estudios externos (sala de prensa de AT&T, 8 de octubre). Ni AT&T ni los estudios mencionados publicaron cuánto ahorran.
Los estudios nuevos venden el trabajo de rutina a precio fijo. Falcon, un estudio belga que arrancó el 1 de octubre, apunta a pequeñas empresas europeas: revisa seis contratos por mes, cada uno aprobado por un abogado, por una tarifa plana de €1.000 (Artificial Lawyer, 2 de octubre).
En América Latina, los estudios invirtieron directamente en un proveedor. Magnar, una plataforma chilena de IA legal entrenada con derecho local, levantó US$8 millones en septiembre, y entre sus inversores había dos de los principales estudios de la región; uno es el argentino Beccar Varela. La empresa dice que la usan cerca de 30.000 abogados y que está desembarcando en Brasil y México (Latin Lawyer, septiembre de 2026).
Las herramientas, según el tamaño del estudio
Corporativo. Microsoft 365 Copilot encabeza la lista: lo usa el 76% de los estudios de la encuesta de ILTA, en su mayoría estadounidenses. Con él, los abogados redactan, resumen y buscan sin salir de Word y Outlook. Thomson Reuters CoCounsel, un asistente de investigación conectado a la base de jurisprudencia Westlaw, y Claude, de Anthropic, llegan al 44% cada uno. Harvey, una herramienta para grandes estudios que redacta documentos y los contrasta con el trabajo anterior del propio estudio, está en el 84% de los estudios con más de 700 abogados (LawNext, septiembre de 2026); no publica precios. Legora, un competidor sueco de Harvey, anunció en junio de 2026 oficinas en Madrid y Múnich para venderles a los grandes estudios de esos mercados (sala de prensa de Legora).
Estudios chicos. En un estudio chico, la IA suele venir dentro del sistema de gestión que ya usa. Desde abril de 2026, en Estados Unidos y otros mercados de habla inglesa, Clio vende por separado Clio Work, un espacio de investigación y redacción montado sobre vLex, la base de datos jurídica que compró en noviembre de 2025; en agosto le agregó la búsqueda en expedientes judiciales (LawNext, abril y agosto de 2026). Los usuarios de MyCase ya pueden consultar sus propios expedientes y facturas desde Claude. Spellbook, un complemento para Microsoft Word, revisa un contrato cláusula por cláusula y lo compara con las posiciones estándar del estudio (Spellbook, junio de 2026); no publica precios.
Independientes. El informe de Clio de mayo de 2026 registra un uso intenso de chatbots generales como ChatGPT entre los abogados independientes y los estudios chicos, sobre todo para primeros borradores y resúmenes de documentos. Acá es donde más pesa lo que dejan los fallos sobre secreto profesional: ningún dato de clientes en una cuenta personal de una herramienta de consumo. Un abogado que ejerce solo en Chile o en la Argentina tiene a mano Magnar. Lo que no hay son relevamientos independientes sobre qué usan de verdad los abogados que ejercen solos en México o en la Argentina.
Qué seguir durante el próximo año
El deber de verificar, convertido en regla escrita. La ley de California entra en vigencia el 1 de enero de 2027. El Tribunal de Apelaciones del Décimo Circuito de Estados Unidos, la corte federal de apelaciones de seis estados del oeste, propuso una regla que obligaría a quien presente un escrito preparado con ayuda de IA a certificar que lo verificó una persona; regiría desde enero de 2027 (FindLaw, septiembre de 2026). Si más tribunales copian a Florida, a un estudio le va a alcanzar con una sola rutina de verificación, en vez de seguir las órdenes de cada juez.
Sanciones que pasan de la multa a la matrícula. En junio de 2026, la Corte Suprema de Chile suspendió por un mes a un abogado por presentar citas inventadas por un chatbot (Emol, 4 de junio). El 31 de agosto, el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito de Estados Unidos escuchó alegatos sobre si un caso tiene que pasar a otro juez después de que un asistente del juez redactó una resolución con material inventado por IA; al 13 de octubre todavía no había fallado (Mississippi Today, 1 de septiembre). El colegio federal de abogados de Brasil lanzó en junio un plan nacional de IA. Si de ese plan sale una norma obligatoria, todos los abogados brasileños van a tener obligaciones escritas sobre cómo usar la IA.
Confidencialidad y seguros. En una encuesta de mayo de 2026 del corredor de seguros EPIC, 7 de 13 aseguradoras estadounidenses que cubren la responsabilidad profesional de abogados informaron más reclamos vinculados con la IA en el último año, y algunas ya agregan exclusiones por IA en sus pólizas (Insurance Business, mayo de 2026). Un fallo de apelación que resuelva la discrepancia sobre el secreto profesional, o una exclusión que aparezca cuando renueves tu propia póliza, haría que "usar una herramienta con contrato" deje de ser una buena práctica y pase a ser un requisito de compra.
- 12-oct-2026Sector legal: California fija reglas para la IA en los escritos y los asistentes llegan a los estudios chicos
- 21-sep-2026Sector legal: la IA se concentra en los grandes estudios y el deber de verificar alcanza a todos
- 21-may-2026Sector legal: cae el costo de la IA y surge el primer estudio nativo de IA