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Lab — borrador temprano de Era Haus

Sector legal: California fija reglas para la IA en los escritos y los asistentes llegan a los estudios chicos

12-oct-2026Pulso de industria

El 30 de septiembre de 2026 se firmó en California la primera ley estatal de Estados Unidos que regula cómo usan los abogados la IA generativa, y entra en vigor el 1 de enero de 2027. El abogado que presente un escrito ante un tribunal de California responderá en forma personal por haber leído cada cita que incluya; además, tendrá que declarar cuándo la IA lo ayudó a redactarlo y no podrá cargar información de clientes en herramientas de IA de acceso abierto. En esas mismas tres semanas, los asistentes de IA llegaron al software de gestión que los estudios chicos ya pagan: las oficinas pequeñas reciben a la vez obligaciones nuevas y herramientas nuevas.

Qué cambió desde la última revisión

La última vez que Era Haus revisó el sector, en Sector legal: la IA se concentra en los grandes estudios y el deber de verificar alcanza a todos, el proyecto de California esperaba la firma del gobernador. Gavin Newsom lo firmó el 30 de septiembre (Bloomberg Law, 30 de septiembre).

La ley, SB 574, modifica la norma de California sobre presentaciones judiciales: un escrito no puede incluir ninguna cita que el abogado responsable no haya leído y verificado personalmente, "including any citation provided by generative artificial intelligence" (incluida cualquier cita aportada por inteligencia artificial generativa). Según el resumen del estudio King & Spalding, la regla alcanza a todos los escritos, se hayan redactado con IA o no, y se hace cumplir con el procedimiento de sanciones vigente, que le da al abogado 21 días para retirar o corregir el escrito antes de que intervenga el tribunal. Además, los abogados deberán declarar cuándo la IA generativa intervino en la preparación de un documento presentado ante un tribunal (Holland & Knight, 1 de octubre; Bloomberg Law). Para Bloomberg Law, esa es la única obligación realmente nueva: el resto repite pautas éticas que ya existían.

La ley también prohíbe cargar información confidencial o personal de clientes en herramientas de IA de acceso abierto. De hacerla cumplir se encarga el régimen disciplinario del State Bar, el colegio de abogados de California. Según Holland & Knight, siguen permitidas las herramientas cuyo acceso se limita al abogado y a quienes estén obligados a guardar la confidencialidad del cliente.

Los tribunales de Estados Unidos ya sancionaban las citas inventadas caso por caso. La ley pone esa obligación por escrito, la extiende a todas las presentaciones del estado y agrega un riesgo para la matrícula de quien cargue datos de clientes en la herramienta equivocada. España había llegado a un criterio parecido por otro camino. En abril de 2026, el Consejo General de la Abogacía, que reúne a los colegios de abogados de España, emitió una circular interpretativa que trata como falta profesional presentar resultados de IA sin verificar. El presidente de su comisión de deontología advirtió que un incumplimiento grave puede costar una suspensión de entre 15 días y un año (Abogacía Española, abril de 2026; Vozpópuli). En América Latina no encontramos normas ni lanzamientos nuevos en estas tres semanas.

El asistente llegó al software que los estudios chicos ya usan

El 23 de septiembre, 8am (la empresa detrás de MyCase, un sistema de gestión muy usado por los estudios chicos de Estados Unidos) lanzó un conector que le permite a Claude, el asistente de Anthropic, leer los datos que un estudio tiene en MyCase. Abarca casos, clientes, documentos, facturas y el alta de clientes nuevos: 73 acciones en total. Lee registros pero no los modifica, y respeta los permisos ya configurados en MyCase. Según la empresa, más de 60 estudios lo usaron durante un mes de prueba, sin anuncio, antes del lanzamiento; la mayoría tiene cinco abogados o menos (Business Wire, 23 de septiembre; LawNext). La ventaja es práctica: un socio puede preguntar por un asunto o por una factura impaga sin pegar archivos en una ventana de chat.

Spellbook, una herramienta de redacción de contratos que funciona dentro de Microsoft Word, habilitó a principios de octubre su producto de gestión de contratos para todos los usuarios (Artificial Lawyer, 7 de octubre). Recibe pedidos por correo electrónico, compara los borradores con los criterios estándar del propio estudio, revisa los cambios que propone la contraparte y guarda los acuerdos firmados en un archivo con buscador. No publicó precios. En los dos lanzamientos, la herramienta trabaja sobre lo que el estudio ya tiene: sus registros y sus criterios estándar.

Clientes y estudios nuevos presionan el precio del trabajo de rutina

El 8 de octubre, AT&T anunció que LegalEdge, su unidad legal interna, trabajará con OpenAI como socio de diseño en flujos de trabajo con IA para tareas legales supervisadas por abogados (sala de prensa de AT&T, 8 de octubre). LegalEdge nació en enero de 2026, con unos 38 profesionales legales, para hacer dentro de la empresa tareas como la revisión y la redacción de documentos, que AT&T antes encargaba a estudios externos.

Arceus, un estudio de San Francisco armado alrededor de la IA, levantó US$17 millones el 1 de octubre para vender revisión de contratos a precio fijo y cotizado de antemano, sin cargo si una revisión estándar lleva más de ocho horas (Artificial Lawyer y SiliconANGLE, 1 de octubre). Y el 7 de octubre Harvey, la startup de IA legal con más financiamiento, lanzó un flujo de trabajo desarrollado con LexisNexis, un gran servicio pago de investigación jurídica, que redacta una moción de desestimación (el pedido para que una demanda se rechace en una etapa temprana) a partir de jurisprudencia de Estados Unidos. Avanza por etapas, y un abogado aprueba cada una sobre la marcha (Harvey, 7 de octubre).

Qué significa para vos

Si ejercés en California, desde enero cada escrito que firmes llevará tu garantía personal de que leíste cada caso citado, y una declaración si la IA te ayudó a redactarlo. El costo se paga en tiempo, y cae justo en las presentaciones de rutina, que es donde la IA más ahorra. La obligación de confidencialidad pesa más en el trabajo diario. El riesgo evidente es una cuenta de IA gratuita o personal, y un conector como el de MyCase solo es tan seguro como la cuenta de IA conectada del otro lado. Fuera de California la ley no rige, pero es la primera versión escrita de una obligación que los tribunales de Estados Unidos, el Reino Unido y España ya hacen cumplir caso por caso.

Con los precios, la presión ahora llega por dos lados: un cliente grande arma su propio equipo legal con IA para resolver el trabajo puertas adentro, y un estudio financiado con capital de riesgo vende revisión de contratos a precio fijo. El trabajo de rutina con contratos y mociones es donde más cuesta defender la facturación por hora.

Qué hacer

Hacé una lista de las herramientas de IA que manejan información de clientes en tu estudio y anotá, para cada una, si la cuenta es exclusiva del estudio y tiene acuerdo de confidencialidad o si está abierta al público. Si ejercés en California, antes de enero pasá todo lo del segundo grupo a otra herramienta y definí un texto estándar para declarar el uso de IA en los escritos. En cualquier otro lugar, tomá las dos cosas como buena práctica. Sumá un punto a tu lista de control de presentaciones: el abogado que firma leyó cada fuente citada. Si usás MyCase, probá el conector de Claude en un solo asunto antes de conectar todo el estudio. Con los nuevos productos de gestión de contratos, esperá a que publiquen precios.

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