Sector legal: la IA va a los grandes estudios y el deber de verificar llega a todos
La IA legal, el software de investigación y redacción al que se suscriben los estudios jurídicos, sumó un nuevo tipo de vendedor en septiembre de 2026. El 17 de septiembre OpenAI empezó a vender investigación jurídica directamente a los grandes estudios, con un modelo montado sobre un índice de jurisprudencia estadounidense, y la startup de IA legal mejor financiada compró una empresa de seguridad en IA. En las mismas tres semanas los tribunales de Estados Unidos llevaron el deber de verificar lo que produce la IA más allá del escrito del propio abogado, y España subió lo que cuesta incumplirlo. Las herramientas se concentraron en los estudios más grandes. El deber de verificar se extendió a todos.
Qué cambió desde la última vez
Cuando Era Haus miró este sector por última vez, en la edición anterior en inglés, Legal: California votes AI duties on lawyers as tools come bundled, California acababa de aprobar el primer proyecto de ley de Estados Unidos que le impone deberes de IA a los abogados, y los grandes proveedores se habían metido adentro de los sistemas que los estudios ya usan. El proyecto sigue esperando la firma del gobernador, y el movimiento más grande de este mes vino de un fabricante de modelos.
El 17 de septiembre OpenAI lanzó Astra for Law, una versión de su modelo más nuevo acoplada a un índice de búsqueda de jurisprudencia y legislación de Estados Unidos (OpenAI y LawSites, 17 de septiembre). El índice tiene más de 230 millones de fuentes, se actualiza todos los días y se armó con el Free Law Project, una organización sin fines de lucro que publica registros judiciales. Entre los primeros usuarios hay varios de los estudios más grandes del país, Latham & Watkins incluido. La prueba de la propia OpenAI le da un 54% de aciertos en preguntas de investigación jurídica, contra 38,7% del mismo modelo con búsqueda web común: un asistente cuyas citas siguen necesitando revisión humana.
Para un estudio chico pesan más otros tres detalles. No hay precio publicado. El acceso es por invitación y apunta a los 200 estudios más grandes de Estados Unidos; la conexión con otros programas figura como "próximamente" (Artificial Lawyer, 18 de septiembre). El índice cubre solo derecho estadounidense. De las 26 integraciones de socios de la lista de lanzamiento, Clio, el sistema de gestión de estudios jurídicos que usan muchos estudios chicos en Estados Unidos y en otros mercados de habla inglesa, era el único pensado para estudios chicos (Artificial Lawyer, 18 de septiembre).
Thomson Reuters, dueña de Westlaw, el servicio pago de búsqueda de jurisprudencia al que se suscribe la mayoría de los estudios estadounidenses, eligió conectarse antes que pelear y mostró un adelanto de su propio conector (Artificial Lawyer y LawSites, 18 de septiembre). Su rival LexisNexis no había dicho nada al 21 de septiembre.
El dinero fue a las barreras de seguridad y un estudio se volvió proveedor
Harvey, una empresa de IA legal que le vende sobre todo a los grandes estudios, levantó US$550 millones el 9 de septiembre con una valuación de unos US$15.500 millones, y compró Guardrails AI, cuyo software controla qué tiene permitido hacer un agente de IA (Artificial Lawyer, 9 de septiembre; ABA Journal). El día anterior Harvey había lanzado un buscador que lee todo el archivo documental del estudio y elige los expedientes que una pregunta necesita, con las murallas chinas aplicadas en todo el producto: las barreras internas que mantienen el asunto de un cliente lejos de los abogados de la contraparte (sala de prensa de Harvey, 8 de septiembre). En la franja alta del mercado la pregunta ahora es si la herramienta puede recorrer los archivos del estudio sin cruzar una muralla.
Morgan & Morgan, el estudio especializado en daños y perjuicios más grande de Estados Unidos, anunció el 14 de septiembre que va a gastar al menos US$1000 millones en tecnología legal e IA a lo largo de diez años (Bloomberg Law, 15 de septiembre; ABA Journal). Mostró MX2, la plataforma que armó para uso propio, que extrae historias clínicas y redacta cartas de reclamo, las que se envían antes de iniciar el juicio y fijan cuánto vale el caso. Planea licenciarla a otros estudios desde fines de 2027. Que un estudio jurídico se vuelva proveedor de software es nuevo.
El deber de verificar llegó a peritos y asistentes judiciales
El 31 de agosto el Quinto Circuito de Estados Unidos, un tribunal federal de apelaciones, escuchó los alegatos sobre si había que sacarle una causa de Mississippi a un juez cuyo asistente judicial usó Perplexity, un buscador con IA, para redactar una resolución con partes y citas inventadas (ABA Journal, 31 de agosto). Al 21 de septiembre todavía no había fallo. En el estado estadounidense de Washington, un tribunal federal excluyó a un perito cuyo informe traía citas inventadas y desestimó los reclamos del demandante, en una resolución del 18 de agosto que el colegio de abogados del estado difundió el 31 de agosto. En España, un tribunal gallego multó a un abogado con 1800 euros y le abrió un expediente disciplinario por dos docenas de citas falsas en julio, y el 11 de septiembre El Español informó que lo que arriesga ya llega a 6000 euros, con denuncia ante el colegio de abogados.
En Europa no hubo ningún lanzamiento con fecha en estas semanas. De América Latina salió la única herramienta que un estudio chico de la región puede comprar. Magnar, una plataforma chilena de IA legal, levantó US$8 millones el 9 de septiembre, dice que la usan casi 30.000 abogados en siete países y está entrando a Brasil y México (La Nación, 9 de septiembre). Invirtió el estudio argentino Beccar Varela: un estudio jurídico que le compra una parte a su propio proveedor.
Qué significa para vos
Si dirigís un estudio chico en Estados Unidos, este mes no se lanzó nada que puedas comprar. El mercado de la investigación jurídica se está moviendo por encima de vos: el fabricante del modelo vende el índice, la editorial jurídica se conecta, y el proveedor de tu sistema de gestión entró en la lista de integraciones o no entró. El cambio te llega en la renovación de Westlaw o LexisNexis, donde ahora existe, en principio, una segunda cotización. Si ejercés en Europa o en América Latina, el índice estadounidense no te sirve de nada, y lo que avanza es la sanción: personal, creciente y cada vez más seguida de una denuncia ante el colegio de abogados.
El deber de verificar ahora alcanza al trabajo que no escribiste vos. Este mes un informe pericial y el borrador de un asistente judicial llevaron citas fabricadas ante un tribunal, y el costo fue perder el caso entero, más que una multa.
Qué hacer al respecto
Preguntale por escrito a cada perito que contrates si usó IA y si verificó cada cita, y guardá la respuesta en el expediente. Preguntale al proveedor de tu sistema de gestión si se conecta con las nuevas herramientas de investigación jurídica y a qué costo; los que usan Clio ya tienen respuesta. Con Astra for Law, observá sin comprar hasta que aparezca un precio, y seguí la decisión del gobernador sobre el proyecto de California, que llega en semanas. El servicio de detección de marcas de agua de Anthropic, que la edición anterior recomendó seguir, todavía estaba en prueba privada cuando salió el 1 de septiembre (The Next Web).