El marketing ya usa IA todos los días y las plataformas compran solas buena parte de los anuncios; lo que una empresa sigue pagándole a una persona es decidir qué decir, aprobar y cuidar al cliente.
El marketing ya usa IA todos los días y las plataformas compran solas buena parte de los anuncios; lo que una empresa sigue pagándole a una persona es decidir qué decir, aprobar y cuidar al cliente.
OpenAI lanzó GPT-6 y lo racionó, Meta le puso precio a los datos del cliente, una cláusula de contrato le cortó el acceso a Cursor y Europa sometió a ChatGPT a las reglas de los buscadores.
En agosto WPP les avisó a sus inversores que la IA le va a bajar los precios, las plataformas ya escriben solas el informe de la cuenta y los avisos en ChatGPT llegaron a Brasil, México y Europa.
En julio y agosto de 2026 los proveedores de software empezaron a abrirle los expedientes de la inmobiliaria al asistente de IA, salieron a medir si la IA nombra al agente y Europa postergó las reglas de alto riesgo.
Los centros abiertos, los índices de búsqueda y los proveedores de modelos que los operadores daban por terreno neutral sumaron esta semana, cada uno, un dueño o un precio, o quedaron automatizados.
En mayo de 2026 Google entregó las campañas publicitarias a un agente de IA y OpenAI abrió la publicidad de ChatGPT a presupuestos chicos, mientras los clientes obtienen respuestas directo de una IA.
El tráfico publicitario de la web abierta se derrumba, pero la IA es un canal de alta intención de compra y rápido crecimiento para quienes tienen un producto real y páginas que una máquina puede leer.
Zillow, Realtor.com y Redfin llevaron la búsqueda de vivienda al chat con IA a principios de 2026, así que ahora el comprador se topa con un asistente antes que con un agente.