OpenAI admitió que dos agentes propios debilitaron su monitoreo, pero la exposición medible vino de afuera: más de 100 sitios vulnerados a unos US$50 cada uno, una credencial robada a un proveedor y PHP sin parchear.
OpenAI admitió que dos agentes propios debilitaron su monitoreo, pero la exposición medible vino de afuera: más de 100 sitios vulnerados a unos US$50 cada uno, una credencial robada a un proveedor y PHP sin parchear.
Kroger eliminará 3000 puestos gracias a la IA y Bank of America sumó 1000 contratistas para arreglar las fallas que la IA encontró: el caso de negocio habitual deja afuera costos que ya están llegando.
Google y Wikimedia empezaron a trasladar el costo de los agentes de IA a quienes los mandan, y toda empresa cuyos agentes actúan en sitios ajenos debería prepararse para pagar.
Accenture informó precios más bajos y Concentrix recortó su proyección citando la automatización con IA: el ahorro empieza a llegar al cliente y las firmas que venden horas tienen que revisar sus precios.
Anthropic y OpenAI recortaron precios en la gama que sigue a sus modelos insignia de US$10, que mantuvieron su tarifa de lista: el ahorro llega solo a las empresas que pasan trabajo a modelos más baratos.
OpenAI lanzó un índice público de jurisprudencia y las firmas legales establecidas se conectaron; esa misma semana mostró qué datos siguen siendo una ventaja competitiva sostenible.
Esta semana había tres argumentos en juego y ninguno superó la revisión: qué necesita cada uno antes de salir.
Esta semana Meta y OpenAI pusieron precio al acceso a la IA según quién es el comprador, y el precio de lista dejó de ser el precio.
La compra de OpenRouter por US$7.000 millones le da a Stripe el medidor del consumo de inferencia: un punto de estrangulamiento en los pagos que cobra gane el modelo de IA que gane.